PREGUNTAS FRECUENTES

¿Que es el machismo? 

 

Una manera de pensar, una ideología, que considera que el hombre es superior a la mujer en múltiples aspectos y facetas de la vida social, cultural, económica…

¿Cómo detectar a los machistas?

  • No resulta complicado: son elementos que se muestran de manera grosera en su repugnante actitud; por tanto, fácilmente detectables. Sus comentarios sexistas, vulgares, intimidatorios; sus desprecios hacia la mujer, su falta de empatía… todo les delata.

  • Muy importante: no os dejéis confundir por su aspecto ni apariencia: los hay en todos los grupos socioeconómicos. Este es un mal que afecta, transversalmente, a toda la sociedad.

  • Ideológicamente existe una preponderancia de machismo cultural muy arraigado en posiciones conservadoras (cuanto más a la derecha, más enquistado) y menos en aquellas ideologías progresistas que, en muchos casos, se sienten vinculadas al movimiento feminista. Pero todo esto es relativo… Estad despiertos, que no os confundan ni los tópicos ni los dogmas.

  • Es verdad que la educación, la formación, la cultura y los valores ayudan a luchar contra esta lacra, pero no estamos ante una regla de oro: veréis personas cultas que son machistas; personas progresistas que son machistas; personas con valores sólidos que son machistas. Y, también, lo contrario. Cierto es que en muchos casos estamos ante los llamados “micromachismos”, que son expresados, a veces, de manera casi inconsciente: no es una excusa. Debemos hacerles saber que es importante que corrijan esas actitudes.

¿Cómo actúamos?

  • Nuestras acciones responden a las necesidades que demanda la lucha contra el machismo: las hay casi personalizadas hasta colectivas, hacia personas o contra instituciones, empresas u organismos; contra pensamientos e ideologías; actitudes y maneras de ser o actuar.

  • Porque nosotras y nosotros no somos de “respetar” todas las ideologías o culturas, no. No somos políticamente correctos y creemos que hay ideologías que alimentan y promueven el machismo, igual que existen tradiciones culturales o religiosas que lo fomentan.

  • ¿Parecemos beligerantes? Sí, lo somos. Pero no actuamos desde la violencia, tampoco de manera festiva: esto es muy serio.

  • Llamamos la atención, reivindicamos, armamos jaleo, gritamos y puede que hasta lo dejemos todo marcado con el color de nuestra bandera: la bandera feminista, el morado.